Jueves 19 · Viernes 20 · Sábado 21 · Domingo 22
Texto e imágenes: Rosario López
El jueves 19 de junio dio el pistoletazo de salida la decimoctava edición del Hellfest, y como para hacer honor a su nombre, este año lo hizo en plena ola de calor y con temperaturas de record en el pintoresco municipio de Clisson, que como cada año se convirtió en el punto neurálgico con mayor concentración de metalheads de Europa.
En esta primera jornada, que como siempre es mas corta que el resto en calidad de “calentamiento”, Apocalyptica fueron la primera banda de la que disfrutamos. Con un setlist de seis temas dedicado enteramente a las versiones que integran su disco «Plays Metallica Vol. 2”, era fácil llevar a la sonrisa hasta al metalhead más purista: fueron un entremés resultón en el escenario principal y el ambiente con la final “Seek and Destroy” ya era festivo a rabiar.

A continuación, ocupando el segundo escenario principal, el artista más inclasificable de todo el cartel de este año: Kimdracula. El shock que despertó su propuesta de crossover extremo en que se batían con calculado descuido el nu-metal, el jazz experimental, el pop y el metalcore solo fue comparable a la potencia de su voz, herramienta mutante y mil leches que nos despeinaba las melenas con su ferocidad. ¿Una versión de Paparazzi de Lady Gaga? Why not? Sostenido por una banda de virtuosos a la altura del desafío, la del californiano fue para mi fue una de las mejores actuaciones del festival sin duda alguna.

Visitamos por primera vez en esta edición al escenario Valley, dedicado a los sonidos más cavernosos y afines al sludge, para disfrutar del afilado directo de Chat Pile. El cuarteto de Oklahoma hacen suyo el nivel más extremo de la angustia existencial y lo hacen de una manera rara: con su cantante, Raygun, descamisado y descalzo, bailando a su propio ritmo mientras escupe maldiciones contra el capitalismo y el estado del mundo con una mala leche sin igual (una pena que sus recomendaciones cinéfilas entre tema y tema no obtuvieran el entusiasmo habitual). Guiados por las increíbles guitarras de Luther Manhole y apuntalados por el bajo de Stin, que lucía orgullosamente camiseta de Korn para la ocasión, y por la solvencia a la batería de Cap’n’Ron, la banda presumió de sus mil influencias con temas como Frownland y Rainbow Meat, recordando ahora a Nirvana, ahora a un predicador loco que se rebela contra el credo en plena capilla. Infalibles.

Les siguieron en el escenario de al lado, el hardcoreta Warzone, los británicos Soft Play (anteriormente conocidos como Slaves) que ofrecieron un concierto políticamente comprometido (la bandera palestina ocupó un lugar de honor durante toda su actuación) a la par que dinámico. Si bien han perdido parte de la peligrosidad que me atrapó cuando les vi por primera vez cuando se llamaban de esa otra manera y no parecían saber del todo qué estaban haciendo, parece que con los años han ganado en tablas y en hits incontestables. El ramalazo punk de su música está claro desde la primera nota, y la manera en que la presentan va a la par: en la tercera canción ya vimos cómo Laurie (bajo y voces) se lanzaba al público para cantar y hacer un poco de mosh entre sus entregados fans. Sigo pensando que para ser solo dos personas, es impresionante la ruidera que lían: si quedaba alguno haciéndose el difícil con ellos, con el trallazo que fue The Hunter cerrando su actuación, seguro que se tuvo que rendir a la evidencia. Muy divertidos.

A los ucranianos Jinjer se les quedó muy pero que muy pequeño el escenario Altar (una carpa cerrada) en lo que fue quizá la decisión más errónea de programación de todo el festival: si no estabas allí una hora antes, ya no podrías ni entrar a la carpa. Eso sí, la organización este año había tenido a bien colocar una pantalla en el frontal de la carpa para que al menos los que se quedaran fuera pudieran disfrutar del concierto mientras se tomaban una pinta de cerveza en la barra estratégicamente situada a la salida de la misma. Por suerte hicimos los deberes y pudimos ver a la banda, capitaneada por la superdotada Tatiana Shmayluk, esa cantante total cuya técnica y capacidad vocal simplemente parecen venir de otro mundo. No es la primera vez que la veo, pero la sorpresa inicial sigue intacta: ¿cómo puede pasar de voz limpia a rugidos guturales tan rápido y tan fácil? ¿Cómo puede una sola persona, una mujer además, sonar como dos o hasta tres personas diferentes en una sola canción? Su dominio del escenario es total y a pesar de la solvencia instrumental del resto de la banda, es casi imposible despegar ojos y oídos de semejante animal de escena. La banda presentaba su última referencia, Duel, mientras, en las primeras filas, los aguerridos fans sobrevivían a los golpes y al crowdsurf de una atmósfera recrudecida. Normal que la gente se desahogara a la que se viera librada del omnipresente achicharre del sol, pero en cualquier caso fue un gran directo.

Korn eran los cabezas de cartel de esta jornada y les vimos como era esperable desde muy lejos, pero eso no impidió que disfrutáramos de un concierto remember en toda regla con un directo de hora y media que fue hit tras hit y nos catapultó sin paradas intermedias a nuestra adolescencia en los años noventa. Quizá notamos la voz de Jonathan Davies algo irregular al comienzo del show, pero hacia la abrasiva Clown (la tercera o cuarta del selitst) ya volvía a ser la de siempre. Con una puesta en escena contúndente aunque el público, sin duda cansado por tantas horas de sol, no respondiera con la brutalidad esperada, fue imposible resistirse a trallazos como A.D.I.D.A.S o Freak on a Leash.
Como colofón final arrastramos nuestras últimas energías del día hasta el Warzone de nuevo, donde sabíamos que Turbonegro las acabarían de exprimir a tope con su deathpunk irreverente. Arropados por sus fans, los Turbojugend, que habíamos visto tan felices y vestidos de marineritos campando por el festival durante todo el día, los suecos nos entregaron justo lo que les pedíamos: gamberrismo glam y diversión sin fin. Con su ya establecidísimo vocalista Hank von Hell y el bajista Happy Tom como almas de la fiesta, y Euroboy con su presencia fundadora dando su aprobación tras cada acorde, este fue el fin de fiesta que esta primera jornada se merecía.

Jueves 19 · Viernes 20 · Sábado 21 · Domingo 22