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Hellfest 2025: crónica del viernes

Hellfest 2025: crónica del viernes

Jueves 19 · Viernes 20 · Sábado 21 · Domingo 22

Texto e imágenes: Rosario López

Nuestra segunda jornada del festival, sin duda con la que más calor pasamos con temperaturas que llegaron a rozar los 37 grados, empezó ya sudando la gota gorda viendo a Cachemire, banda francesa de rock and roll made in France que derrochó frescura sobre las tablas y mucha actitud (ya hay que estar muy seguro de ti mismo para plantarte en el Hellfest con todos vestidos a lo tenistas). Nos causaron una grata impresión. 

Ya en el Valley, Castle Rat animaron el mediodía con una propuesta comprometida con su temática: el doom metal hecho fantasía, como salido de un capítulo particularmente inspirado de He-Man o Dragones y mazmorras. Cálices mágicos, vino tinto y la magnética presencia de The Rat Queen como sacerdotisa jefa del bolo acompañaron a témas contundentes como Dragger Dagger, Nightblood o Wizard, para deleite de los hellbangers más madrugadores. La versión más lúdica y celebratoria del doom metal, y sin duda es digno de celebrar que el género se desencorsete de clichés en cuanto a su puesta en escena. 

Vowws eran una de las bandas más esperadas para nosotros de esta edición de Hellfest desde que les descubriéramos teloneando a Deftones en la gira de salas que les llevó a La Riviera en Madrid el año pasado. Su camaleónico sonido, de cadencia post-punk, quizá no era lo más adecuado para ver a pecho descubierto en uno de los escenarios principales en plena canícula estival:  sin duda su propuesta hubiera lucido más de haber sido programados en una de las dos carpas cubiertas dedicadas a black metal y a bandas de oscureo. No obstante, ellos no se achicaron ante las altas temperaturas y con todo su carisma, abrigos elegantes y pitillos sostenidos con mimo incluidos, dieron rienda suelta a su sensualidad casi vampírica ante un público entre el cual ganaron a un buen puñado de nuevos fans con su original proyecto. Solo los molestas problemas de sonido que salpicaron su directo (malditos microcortes de la PA) alejaron a Vowws del alto potencial de embrujo que el concierto hubiera debido alcanzar sin esfuerzo.

A continuación, en el escenario principal de al lado, descubrimos el talento de Amira Elfeky, a quien no conocíamos mucho pero cuya música nos daba unas vibras góticas muy prometedoras. Su proyecto, que aúna influencias tan dispares como el nu-metal y el sonido gótico más accesible (pensemos en Evanescence como referencia de esto último) nos convenció gracias a su increíble registro y potencia vocal. Amira es joven y creo que aún tiene provecho por sacarle a su presencia escénica, pero cantar como lo hizo con ese calor casi asfixiante nos deja claro que tiene un grandísimo potencial y un brillante futuro por delante. Todo un descubrimiento. 

Last Train fueron el siguiente grupo en los escenarios principales y este jovencísimo combo francés de rock altamente enérgico lo tiene todo para triunfar: increíble la convicción y tablas con las que defendieron temas como “The Big Picture” o “Way Out”, metiéndose al público (propios y extraños) en el bolsillo con su simpatía y entrega. 

Les siguieron Future Palace, banda alemana que hizo las delicias de los fans de Spiritbox (quienes tocarían más tarde) ya que tienen un sonido afín estilísticamente hablando y su directo fue muy sólido. Maria, su cantante, lo dio todo y animó al público a que se moviera, incitando la primera wall of death del día, de esas que te duele todo de solo verlas.  

Les siguieron las hermanas The Warning, con un concierto de hard rock tradicional, solventes y afanosas como siempre si bien, como me pasa siempre que las veo, eché en falta que interactuaran un poco más entre ellas durante el concierto. Su setlist intercaló canciones en inglés y en castellano y supieron mantener la atención del público.

Las canadienses Kittie eran para muchas que no las pudimos ver en su día el gran retorno de esta edición del Hellfest, y su directo no solo no decepcionó sino que sobrepasó nuestras expectativas. Con casi 30 años como banda a sus espaldas, Morgan Lander y las suyas dieron una demostración sin paliativos de lo que es el poder femenino: no en vano son bandas pioneras en el género como ellas las que han abierto el camino para que este año, por ejemplo, sea el que más bandas con componentes femeninas (y no binarias) podamos ver en el cartel de Hellfest. Los temas de su legendario album “Spit” sonaron con una garra y rabia que te cogían del pecho y no te soltaban. Brutales. 

Tras el directo de Royal Republic (eficiente pero un tanto clasicote para mi gusto, por comparación con todo lo visto), llegó el turno de Spiritbox. Courtney LaPlante es otra mujer fiera que está derribando todas las barreras de género dentro del metalcore y djent con una manera de cantar melódico y gritar que muy pocos pueden alcanzar. Con un setlist formado mayoritariamente por temas de su último disco, Tsunami Sea, su directo fue explosivo e hizo que la espera de tantos al sol de justicia valiera la pena. 

Pero una vez hubieron acabado, llegó el momento de meterse bajo la cascada de agua que el festival había organizado para aliviar la temperatura corporal, de visitar el Hellfresh para sentarse un rato bajo los aspersores de agua fresquita y de pasar a otros escenarios lejos de los dos principales en busca de sonidos alternativos. Nuestra tarde noche estuvo alejada de las grandes multitudes que habían formado los cabezas de cartel, para nuestro alivio sensorial: para empezar en el Valley disfrutamos de Crippled Black Phoenix. La siempre cambiante formación, el vórtice de la cual es su fundador, Justin Greaves, es siempre una sorpresa en directo puesto que sus discos son de lo más variado, y sus miembros también pasan por una evidente rotación a lo largo de los años. Por suerte para nosotros, su actuación en Hellfest es de las más inspiradas, con ese hechizo atmosférico que tanto les acerca a sus admirados Pink Floyd haciendo valer el peso de la banda en oro: elegancia y suavidad, una fórmula mágica para acompañar, meciéndonos, a la inminente puesta de sol. 

A Pentagram los más jóvenes les les habrán descubierto a través de cierto video viral en redes en que Bobby Liebling hacía gala de su célebre “mirada de las mil yardas”, pero en Hellfest todos parecen tener bien claro quienes son y su importancia mucho antes de ese evento. La banda, sintiéndose en casa, descerrajó un directo de doom metal clásico en el que incluso cayó una versión de Black Sabbath (Over and Over) y en el que Bobby tiró de carisma para que la gente se metiera en el bolo al máximo: es verdaderemente inspirador ver a alguien de su edad viviendo la música de esa manera y siendo, sin esfuerzo alguno, el más cool de todos los músicos sobre el escenario. 

Después de intentar ver un fragmento del concierto de Muse (infructuosamente: completamente desbordado de capacidad el escenario principal en el que actuaban, de manera que hasta las pantallas se veían como hormiguitas) dimos cierre a la noche con otro retorno: el de los históricos Sex Pistols, con Cook, Jones y Matlock como miembros fundadores y Frank Carter como vocalista en esta gira. Con el Warzone desbordándose por las costuras, esta es una de esas bandas que jamás pensé que tendría la oportunidad de ver en directo, y la presencia de Frank es un plus de pegada además de enseñarnos lo que es un líder carismático de verdad. Frank canta mejor que John, se compromete con el concierto mas que John, y es una persona mucho más agradable que John, pero lleva un rato acostumbrarse a esta nueva versión de Frank (que cambia su manera habitual de cantar para encajar con la banda) si eres, como yo, un fan acérrimo de lo que ha hecho Frank con Rattlesnakes. Pero en cualquier caso el público amó desde la primera nota esta nueva simbiosis en directo, y el Warzone se convirtió en seguida en un hervidero de sudor y crowdsurfing descontrolado que acogió a Frank con brazos abiertos cuando se quiso meter en medio a cantar, inmerso en un circle pit gigantesco. “God Save the Queen” fue seguramente el himno que mejor ha envejecido de la banda: el estado del mundo hoy en día llama al punk como necesidad básica para sobrevivir.

Jueves 19 · Viernes 20 · Sábado 21 · Domingo 22