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Hellfest 2024: crónica del jueves

5 ScannerFM ©RosarioLopez Hellfest Sylvaine

Hellfest 2024: crónica del jueves

Crónicas del Hellfest 2024: viernes | sábado | domingo

La decimoséptima edición de Hellfest despegó el jueves 27 de junio en la pequeña localidad francesa de Clisson, que un año más se volcó en por recibir por todo lo alto a los asistentes al festival. El ambiente festivalero se siente en cada calle y hasta en los negocios que rodean al site, y hace que la caminata desde el coche o la estación de tren se haga menos pesada. Dentro, como siempre, el paraíso de los metalheads: una especie de Disneylandia donde el castillo mágico que nos franquea la entrada es de corte gótico y donde los símbolos metal (de las calaveras gigantes a las llamaradas sincronizadas con la música, y la escultura dedicada a Lemmy presidiéndolo todo en el escenario Warzone) imperan por doquier.

La jornada del jueves empezó para nosotros con uno de esos grupos-rareza que tan bien sientan para dar el pistoletazo de salida al festival. Los singapurenses Wormrot ofrecieron una descarga de grind abrasiva en el escenario Altar, una de las dos carpas cuya sombra siempre es bienvenida en plena canícula. En esta ocasión contaban con dos vocalistas: Weish, artista multidisciplinar que aportaba voces etéreas que contrastaban con la caña generalizada, y Gabriel Dubko, vocalista de Implore, que ha estado girando con la banda desde 2023. Dejaron muy buenas sensaciones.

Wormrot

Tras la obligada (y laaaarga) cola para comprar el merch oficial del festival, y una vez bien equipados, seguimos con la tarde en la carpa gemela al Altar, el Temple.  Los alemanes Dolch, capitaneados por la cantante más hipnótica del día, nos ofrecieron un muy buen recital a camino entre el rock gótico y el dark ambient, un contrapunto refrescante frente a los sonidos más típicamente rock y metal que imperaron en ediciones anteriores del festival. A su directo la única pega que le pongo es que el bajo no tuvo en esta ocasión la presencia que se esperaba, pero el conjunto fue muy satisfactorio gracias a la gran elegancia de su universo sonoro.

Temple

La tarde siguió en el Valley, el escenario dedicado al Stoner rock y sonidos más alternativos, con la banda inglesa Green Lung. ¿Por qué nunca habíamos oído hablar de ellos aún? Su directo me pareció capaz de apelar tanto a los fans de Iron Maiden como a los de QOTSA, algo que no recuerdo haber podido decir de ninguna banda hasta la fecha. Con una buena dosis de heavy rock, carisma y puesta en escena profesional, fueron una de las sorpresas de la tarde. Se harán grandes.

Green Lung

Babymetal son una de mis bandas favoritas, pero dado que no fue posible hacerles fotos por permisos de la banda, solo disfruté tres temas de su show y me limitaré a decir que contó con una afluencia de público impresionante para la hora que era, y que el sonido fue tan poderoso como era de esperar. En su lugar, volví a las carpas a zambullirme en el show de Sylvaine, más generoso con nuestras cámaras: la cantante y multiinstrumentalista es, además, cara de ver por estos lares. Kathrine Shepard me encantó con esa dicotomía vocal fraseos delicados – gritos  que la caracteriza y su habilidad para tocar con aplomo cuanto instrumento cayó en sus manos. Hay que decir que quizá fue de los shows que más descompensado estuvo a nivel de ecualización y que las guitarras se podían haber distinguido mejor, pero a nivel de emoción y respeto fue impecable: en el Temple se hubiera oído el vuelo de una mosca. Ojalá verla en sala pronto.

Sylvaine

La siguiente banda fue la que para mí era uno de los platos fuertes del festival, los estadounidenses Thursday. Si te gustaba el screamo a comienzos del milenio, era imposible que no estuvieras en el escenario Warzone como un clavo para la cita con uno de sus nombres de mayor relevancia de la época. La actuación de Geoff Rickly y los suyos fue sentida a más no poder, la celebración a su legado musical en un contexto de muy bienvenida sobriedad: puedo decir con seguridad que nunca en los viejos tiempos habían tocado y cantado a un nivel tan impresionante como el que presenciamos esa noche. Con un setlist ampliamente apoyado en su obra magna, el carismático “Full Collapse”, a más de uno nos cayó la lagrimita ante la épica de himnos como “Paris In Flames”. Si bien no gozaron de la concurrencia que merecía su primera actuación en Francia en veinte años, los niveles de entrega física y musical de la banda (más allá de Geoff, que estuvo fantástico, ¡qué tremendo pulso instrumental el de Thursday!) y su público dejaron en el aire la sensación de directo histórico.

Thursday

La noche terminó allí cerca, en un Valley preñado de expectación ante el directo de All Them Witches. Aun habiéndoles visto crecer con paso firme a lo largo de los últimos años (ya levantaban cejas cuando solo venían a Barcelona “como teloneros de”), creo que no estaba preparada para la demostración de fuerza que les vimos desplegar ante nuestros ojos y oídos. En esta actuación el setlist de los de Tennesee fue lo de menos: nos envolvieron en un remolino de jams, crescendos y química entre sus miembros imposible de resistir. ¿Blues? ¿Desert rock? ¿Psicodelia? ¿Stoner? Música en mayúsculas es lo que experimentamos durante su set. Decir que me dejaron boquiabierta es quedarse corto.

Texto e imágenes: Rosario López

All Them Witches

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